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Destacados Recrear: La historia de Bastian, el triatleta que encontró en nuestro club su nuevo espacio de entrenamiento y comunidad

Inauguración canchas de pádel

Por la conmemoración de nuestro 30° aniversario, iniciamos un ciclo especial para reconocer a aquellos socios que dan vida a nuestras sedes. En esta edición, conversamos con Bastian, deportista de alto rendimiento y seleccionado nacional en paratriatlón, quien nos comparte cómo la flexibilidad de nuestras instalaciones y la calidez humana del club se transformaron en pilares fundamentales para compatibilizar su exigente carrera deportiva con su vida laboral.

Una búsqueda de equilibrio y bienestar

Para un deportista de alta competencia, el tiempo y el descanso son recursos críticos. Tras sufrir un accidente que cambió su vida hace tres años, Bastian asumió cada actividad cotidiana como un nuevo desafío. En ese camino descubrió su pasión por el deporte adaptado, transitando por el fútbol para amputados y el ciclismo, hasta consolidarse en el triatlón.

Sin embargo, compatibilizar los entrenamientos con su jornada laboral no siempre fue sencillo. Su anterior régimen en otra piscina le exigía ingresar a la piscina a las seis de la mañana de manera inflexible, lo que, sumado a sus horarios de trabajo, reducían su descanso a apenas cuatro horas diarias. «Llegó un punto en el que asistía en un estado de agotamiento extremo solo por cumplir, afectando directamente mi rendimiento» —explica el deportista—. Ante este escenario, decidió buscar un espacio alternativo que pusiera en equilibrio sus metas y su salud.
Vecino del sector de Macul, Bastian encontró la solución cruzando la calle, se incorporó a Club Recrear hace aproximadamente seis meses, utilizando la piscina y las salas de musculación de forma regular.

Entrevista: Disciplina, superación y el valor de lo humano

Club Recrear (CR): Tras medio año entrenando con nosotros, ¿qué es lo que más valoras de tu experiencia diaria en nuestras instalaciones?

Bastian (B): Lo que más destaco es la familiaridad y la constante coincidencia con las mismas personas. Aunque no converse con todos, el hecho de cruzarte en la pista con un rostro conocido y compartir un saludo o una breve conversación rompe con el individualismo que suele verse en otros gimnasios comerciales. Aquí la gente no viene a competir con el otro. Desde el personal de salvavidas hasta los profesores del gimnasio, existe una disposición genuina que va más allá de sus obligaciones estrictas; te prestan implementos, te orientan y hacen que el espacio sea mucho más humano y ameno. Eso genera un vínculo que da ganas de volver.

CR: Desde tu perspectiva, ¿qué rol social cumple el club dentro de la vida de la comunidad?

B: Cumple un rol importantísimo, especialmente en actividades como las clases de aquazumba, donde asisten personas de una edad más avanzada. Para ellas, no es simplemente venir a hacer ejercicio; es un panorama central que marca su semana. A medida que pasan los años, el entorno social tiende a reducirse y la soledad aumenta. Por lo mismo, contar con un espacio que combine la actividad física con la interacción comunitaria y el encuentro con pares juega un rol social integrador de enorme valor.

CR: Tu carrera deportiva te ha llevado a desafíos de nivel internacional, como competir bajo condiciones extremas en Egipto. ¿Qué lecciones de la alta competencia aplicas en tu día a día fuera del deporte?

B: La lección más importante es comprender que los resultados no son instantáneos. Vivimos en una sociedad ansiosa donde queremos ver frutos de inmediato, pero el deporte me ha enseñado que todo requiere constancia, tiempo y tolerancia a la frustración. El camino está lleno de caídas, estancamientos y fracasos antes de alcanzar una victoria. Esto aplica de igual forma para el trabajo, la educación y cualquier proyecto de vida.

CR: Como persona con discapacidad y atleta de élite, ¿qué mensaje le transmitirías a alguien que siente temor o dudas de comenzar una actividad física debido a una limitación?

B: El mensaje que siempre intento transmitir es que los límites los ponemos nosotros mismos. Tener una discapacidad —una realidad que no debemos esconder ni camuflar tras eufemismos— no define lo que una persona es capaz de lograr. En el deporte adaptado he visto a personas en silla de ruedas esquiar en la nieve o a atletas con síndrome de Down obtener podios internacionales en natación. No depende de la tecnología ni de los estereotipos sociales del «pobrecito»; depende de la voluntad individual. Hay que atreverse, estar dispuesto a equivocarse y a caerse, porque solo insistiendo se logran los objetivos.

CR: ¿Cuáles son tus próximas metas en el horizonte deportivo?

B: A corto plazo, mi foco está puesto en el mes de julio, donde tendré el honor de participar en el Campeonato Panamericano específico de Triatlón, que afortunadamente este año se desarrollará en Antofagasta, Chile. A largo plazo, el gran objetivo para el cual estamos trabajando de forma muy disciplinada es lograr la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El deporte como una oportunidad de encuentro

Al pedirle definir lo que el deporte significa en su vida actual, Bastian utiliza una sola palabra: Oportunidad. Su testimonio no solo refleja el rigor y la resiliencia de un atleta de nivel olímpico, sino que pone de manifiesto el valor de la actividad física como un conector social.

Historias como la de Bastian reafirman el propósito central de Club Recrear a las puertas de sus tres décadas: ser mucho más que una infraestructura deportiva. El verdadero beneficio de pertenecer a nuestra institución radica en integrarse a una comunidad inclusiva y cercana, un entorno donde el bienestar físico se potencia con el apoyo mutuo, el reconocimiento humano y la creación de lazos que nos transforman, día a día, en un espacio familiar para todos nuestros socios.